miércoles, 24 de mayo de 2017

Querido diario...

Bicentenario del nacimiento de José Zorrilla
Martes 21 de febrero de 2017.

Querido diario:
   Aún no me creo lo que me ha pasado esta tarde, ha sido mágico e increíble a la vez. Era todo tan real, pero a la vez tan poco realista. Era como si estuviera soñando despierta, pero en realidad estaba despierta. No sé cómo contártelo porque estoy en proceso de creérmelo yo misma, pero aun así lo voy a intentar, aunque a lo mejor no soy capaz de contártelo del todo bien.
A ver por dónde empiezo… ¡Ya sé, desde el principio!
Estaba en clase de literatura cuando la profesora Flora nos contó algo que me llamó la atención.
- Bueno chicos, hoy hace 200 años que nuestro increíble escritor José Zorrilla nació, por lo cual hoy haremos otras cosas más entretenidas.- eso despertó el interés de una manera increíble, ya que todo aquello que no fueran exámenes, deberes y libros llamaba la atención de todos y hacía que estuviéramos más atentos e entusiasmados.- Lo primero que haremos es ver un vídeo sobre este autor, luego lo comentaremos y por último haremos un pequeño debate.
La clase de literatura se me pasó volando, y como era la última de este día me fui muy contenta a casa. Estaba deseando ir a dar un paseo por el Campo Grande con Cocky, mi querido perrito que ya casi tenía cuatro añazos. Llevaba paseando como una hora larga, cuando me senté en un banco para poder leer y que Cocky descansara un poco, cuando de repente…
- Disculpe señorita, ¿me podría indicar dónde estoy – me preguntó un señor apoyando su mano en mi espalda. La verdad es que su mano era pesada y estaba helada y su forma de hablar era muy rara. Pero cuando me giré todo tenía sentido, aquel no era un hombre normal, claro que no lo era, era una estatua de verdad, y se parecía mucho a la estatua de José Zorrilla, pero no podía ser él, claro que no podía era inimaginable. Miré a la peana de la estatua de José Zorrilla y estaba vacía.
- Estás en el Campo Grande. –Dije tartamudeando.
- ¿Está segura señorita?, no lo recordaba así.
- Pues es así. ¿Me podría decir quién es usted?
- Sí señorita, poco cordial he sido en no presentarme. Soy Don José Zorrilla, y usted ¿quién es?
- Soy Paula. Si no me falla la memoria, usted es un increíble escritor del  s. XIX. ¿Pero qué hace aquí?
- Muy sencillo, es mi sueño hecho realidad.
- ¿Su qué? – vale, esto ya me estaba sorprendiendo mucho, no me creo que me esté pasando a mí.
- Mi sueño; cuando estaba ya en mi lecho de muerte me juré a mí mismo que me gustaría ver, el día de mañana, cómo sería el mundo. Y como, ve mi sueño se ha hecho realidad justo…
- Sí, 200 años después de su nacimiento. Hoy es 21 de febrero de 2017.
- Gracias por decirme el día en el que estamos. Así que hace 200 años que he nacido, increíble. Me podría indicar dónde hay… ¿cómo se dice en su época? – no tenía ni idea a que se estaba refiriendo. – Sí esos lugares donde haces tus cositas…
- ¿Los baños?
- No lo sé señorita, pero si dice que baños, será baños.
Íbamos comino de un bar cercano a que bebiera y comiera  algo, porque decía que tenía sed y hambre, pero no tenía mucho sentido. Y también tenía que ir al baño siendo una estatua, pero bueno sería normal. Tenía que hacer algo sorprendente, ya que uno no revive 200 años después de su nacimiento, o eso creo yo. No sabía qué hacer, no sabía qué le gustaría a alguien del siglo XIX, pero a lo mejor le gustaría ver toda la ciudad y solo había una manera de hacerlo… darle una vuelta en el bus turístico.
- Ya estoy ¿qué me recomienda hacer señorita Paula?
- Vamos a ver todo Valladolid en el bus turístico.
- ¿En qué? ¿Es un nuevo tipo de carruaje? – vale, con eso sí que no había contado en absoluto, que tonta había sido.
- Es cómo un carruaje pero sin caballo.
- Qué cosa más rara.
- Sí, es que… las comodidades cambian.
- ¿Las qué? –Esto va a ser más difícil de lo que había pensado, no sabe nada. Qué tonta había sido en pensar que esto iba a ser pan comido.
- El paso del tiempo lo que ha hecho es hacer que la vida sea un poco más fácil.
- Vale – no lo decía muy convencido, pero por lo menos lo había intentado, espero que en el bus turístico no “la cague”.
Después de andar un buen rato, es que la verdad intentar andar un minuto seguido era misión imposible porque José Zorrilla saludaba a todo el mundo y se hacía fotos con las cámaras a lo que él llamaba magia oscura, pero bueno después de más de media hora conseguí llevarlo hasta la parada, donde antes de montar, el conductor nos hizo muchas preguntas y nos regaló la entrada, eso sí que había sido un detalle por su parte.
- Vale, lo que vamos a hacer ahora es muy sencillo, vamos a dar una vuelta a la ciudad. Yo le explicaré todo lo que no entienda- no sé si debería haber dicho eso porque sabía que no iba a parar de preguntar- Usted lo que va a hacer es contarme cómo era la ciudad en su época y lo vamos comparando. Es muy sencillo lo que le pido, lo único que necesito es que no se asome demasiado porque si no, se va a caer.- La verdad es que no sabía qué pasaría si se caía de autobús, moriría, se rompería la estatua o volvería al Campo Grande, pero era mejor no comprobarlo por si acaso.
- Mire, Paula, el museo Oriental, se fundó cuando tenía 57 años. ¿Y eso qué es? – esa pregunta me la esperaba porque se estaba refiriendo a la Estación del Norte.
- Eso es una estación de trenes. Son como este autobús donde vamos montados, pero más rápido y ligeros. Van encima de una carretera que es solo para ellos. Y conectan las ciudades para que tardes menos en llegar.
- ¿Y ese edificio de ahí?
- Es el Miguel Delibes. Ahí hacen conciertos de música y actuaciones de danza.
-  En mi época eso se hacía en los teatros, palacios y en algunas calles. ¿Y ese edificio de ahí? Ese que está al lado de esa zona de juego.
- Eso son las Cortes de Castilla y León. Allí elaboran y aprueban leyes y también controlan la comunidad. Y lo de la zona de juego es un parque donde los niños juegan y se lo pasan bien.
- Este es el paseo de Isabel la Católica, nuestra querida reina que descubrió América y conquistó Granada. Me acuerdo perfectamente que siempre estaba lleno de gente y niños jugando ¿Y qué hace tanta gente en ese palacio?
- Eso es el Palacio de Justicia. Allí se juzga a la gente. Antes era un palacio, hasta que en 1960 que lo inauguraron como Palacio de Justicia. – así estuvimos todo el rato que duró el trayecto. La verdad es que fue una experiencia increíble, yo aprendí cosas del siglo XIX  y el descubría cosas que nunca habían visto. Pero tenía que hacer algo.- Aún tengo una cosa más para usted, pero tiene que vendarse los ojos.
-De acuerdo, pero es difícil que me sorprendas aún más.
Él no sabía a donde le llevaba pero íbamos a ir al Teatro Zorrilla a ver “Don Juan Tenorio” una obra suya increíble. Sé que su vida había sido dura, su padre quería que él estudiara Derecho, su primera mujer tuvo muy mala influencia para él y luego derrochaba mucho el dinero. Estaba segura que estaba a punto de sorprenderle, pero tenía miedo de haberme fiado de algo que a lo mejor no quería ver, algo que a lo mejor temía, algo que odiase. Pero había que intentarlo, porque si no,…
- Vale puede quitarse la venda.
- Esto es, es…
- Sí, es su teatro.
- No me lo creo – yo tampoco me creía que una estatua pudiera llorar pero lo estaba haciendo.
- Ya sé que aquí se estrenó tu obra “Traidor, inconfeso y mártir”, pero hoy, por el día de tu bicentenario, se representa un especial de “Don Juan Tenorio”, una obra que todo el mundo conoce.
- De verdad que es increíble. Muchísimas gracias Paula. – y sin pensárselo me abrazó. Fue increíble. Pero de repente me di cuenta de que en el fondo era una persona que había pasado muchas dificultades y que tenía sentimientos. Incluso las estatuas tenían sentimientos, no me lo podía creer.
Después de ver la obra volvimos al Campo Grande y allí nos despedimos y vi cómo subía al pedestal  y se volvía a convertir en una estatua sólida, o eso creo porque su mirada era diferente.
Querido diario, aún no me lo creo. Hoy ha sido un día increíble y estoy muy contenta de haber hablado con el propio José Zorrilla, de haberle enseñado la ciudad y de haberle llevado a ver “Don Juan Tenorio”.
Ha sido un día lleno de aventuras, seguro que como este ya no habrá más. Espero recordarlo el resto de mi vida, porque ha sido una experiencia inolvidable.
Marina Lajo Trapote, 3º B de ESO.