miércoles, 4 de diciembre de 2019

Encuentro literario con Mariángeles García

El encuentro literario de Mariángeles García con los cursos de 2º de Bachillerato, ocurrido el 3 de diciembre de 2019, también fue una oportunidad para reunir a las ganadoras de los galardones periodísticos que organizan la Asociación de la Prensa de Valladolid y la Fundación Francisco Umbral. La vencedora del Premio de Columnismo Francisco Umbral, María Solís Martínez, entrevistó a la autora premiada con el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, Mariángeles García González.

Entrevista sobre Relatos ortográficos

María Solís Martínez


A pesar de ser un libro que trata sobre la manera correcta de utilizar nuestra lengua, podemos encontrar en sus relatos varios anglicismos. ¿Hasta qué punto crees que se pueden incorporar a nuestro idioma?
El problema no es usar anglicismos o cualquier otro extranjerismo. El problema es el abuso que hacemos de ellos. Los extranjerismos en general ayudan (lo han hecho siempre) a enriquecer el idioma. No es algo exclusivo del español, desde siempre las lenguas se han influido unas a otras. El inglés, por ejemplo, tiene palabras que derivan del latín, del francés… Lo mismo ocurre con el francés, etc. Muchos extranjerismos nos ayudan a nombrar realidades que no existían en español. Ahí tiene mucho que ver la ciencia y la tecnología, si nos fijamos en el hoy. Lo normal es que el español tienda a adaptarlos. Ya lo hizo con palabras como fútbol, por ejemplo, váter, almohada, chocolate, aceite… Hoy ni siquiera los identificamos con lo que son, extranjerismos adaptados. Recientemente, la Academia recomienda adaptaciones como wasap, selfi… Ahora bien, lo que debemos plantearnos es si es realmente necesario usar esos extranjerismos crudos cuando tenemos una palabra en español para el mismo concepto. Por ejemplo, por qué hablamos de un míster en fútbol si tenemos entrenador. O por qué decimos que algo está online si en línea es perfectamente válido. Por no hablar de términos referidos al mundo de la moda… En resumen, sí a los extranjerismos y anglicismos, pero con moderación. Todo lo que sirva para construir, para evolucionar, es bueno. Si destruye lo que ya tenemos, no vale.

¿Crees que el afán de inclusión que domina estas generaciones puede verse afectado por una cierta rigidez en el lenguaje?
Todas las generaciones han tenido el mismo afán de inclusión, la misma voluntad de cambio, y todas han luchado contra la rigidez del lenguaje. Es más, deben hacerlo. Pero creo que es solo una visión subjetiva. Un idioma, para que sea vivo, no puede ser rígido. Una cosa es lo que dice la Real Academia Española (RAE) con sus normas, y otra, lo que hablamos el común de los mortales. Somos los hablantes los que hacemos evolucionar el lenguaje. La RAE solo trata de poner orden. Ese es nuestro error, que creemos que marca dogma y no es del todo cierto.

¿Crees que las redes sociales y el uso del idioma que se hace en ellas perjudican las competencias básicas lingüísticas? ¿Está reñido escribir en redes sociales con abreviaturas incorrectas y saber expresarse en documentos formales? ¿Hasta qué punto crees que es necesario escribir bien en redes?
No sé muy bien a qué te refieres con “competencias lingüísticas”. Si hablas de normas gramaticales y ortográficas, yo no hablaría de perjuicio, sino de un registro totalmente diferente, que no se adapta a las normas, pero que lo hace de una manera consciente. Es decir, las redes sociales, los mensajes de WhatsApp, etc. se rigen por la inmediatez, por la rapidez en el mensaje y en la respuesta. Lo que entendemos por un lenguaje normativo, correcto, sujeto a las normas, se corresponde con un registro más culto, más reposado, donde el hablante (o el que escribe) tiene tiempo a pensar qué escribe y cómo lo escribe. Facebook, Twitter, Instagram… no son así. Son registros populares, espontáneos, rápidos, muy de tú a tú, de colega a colega. Igual que no te vistes de gala para ir a visitar a tu amigo, tampoco solemnizas tu manera de hablar cuando estás con él, ¿no? De ahí el uso de abreviaturas, de emojis (que ya son un lenguaje nuevo. Podemos mantener una conversación solo con emojis a poco que nos pongamos. Realmente son sustitutos de palabras y emociones) y de otra serie de recursos que lo convierten en un lenguaje muy ágil, muy vivo. De hecho, están contribuyendo a crear expresiones, a cambiar el significado de palabras… Y yo veo eso positivo. Por otro lado, aunque no todo el mundo conozca las normas gramaticales y de ortografía, si tiene claro que no habla ni se expresa ni escribe igual cuando se dirige a sus amigos o familiares que cuando tiene que hablar con su jefe, por ejemplo, o tiene que solicitar una documentación a una Administración pública, etc. Es decir, todos sabemos diferenciar contextos y registros. Otra cosa es que todo el mundo sepa cómo hacerlo. Pero hasta en eso han traído algo positivo las redes sociales y la tecnología: hemos perdido el miedo a escribir. En cuanto a lo de escribir bien en redes, dejando de lado las normas lingüísticas, yo abogaría más por saber comunicar. Pero no solo en redes, también en la vida cotidiana. Si no eres capaz de emitir un mensaje que se pueda comprender, vas listo. Puedes escribir correctísimamente las bes, las uves, las haches y las tildes. Pero como no lo hagas de una manera inteligible...

Como periodista, ¿crees que se está descuidando la lengua en el ámbito informativo? ¿Esto hace que se infravalore esta profesión?
El problema del periodismo ahora, y de nuestra forma de vida en general, son las prisas. Debes publicar antes que nadie esa noticia que se acaba de producir y esas prisas nunca se llevaron bien con el buen hacer. Pero no creo que el periodismo, en general, esté descuidando la forma de escribir. No, al menos, en ciertos medios. En Yorokobu, por ejemplo, donde yo trabajo, procuramos escribir “bonito”. También es verdad que nosotros no estamos tan pegados a la actualidad como otros medios, lo que nos permite una escritura más pausada. Y además corregimos nuestros textos. Yo soy una de las personas que los revisan y Mar Abad, la redactora jefa, es otra. Lógicamente, siempre se nos escapan cosas, somos humanas. Pero procuramos limpiar los artículos lo más posible. En general, creo que a un periodista se le supone una buena redacción y un conocimiento de las normas lingüísticas, como poco, básico. Si alguien no cumple esos dos requisitos, dudo que tenga cabida en un medio de comunicación. El buen uso del lenguaje es nuestra herramienta y creo que todos la cuidamos. Es nuestra tarjeta de presentación, también. Y aprovecho para reivindicar la figura del corrector de textos, del editor. Con la crisis, ese tipo de puestos fueron los primeros en desaparecer de los medios de comunicación (y también de editoriales), y se nota. Siempre digo que 4 ojos ven más que 2 y que ninguno estamos libres de cometer errores. Saber que alguien está detrás para ayudarte a corregirlos es muy tranquilizador.

Como filóloga, ¿crees que se debería enseñar en los institutos a hacer un uso creativo del lenguaje en vez de proceso mecánicos como la sintaxis?
Sin duda. Pero no solo debería enseñarse a ser creativo con el idioma, sino con todo en general. Triunfa el que hace las cosas de otra manera, el que descubre nuevos caminos. Eso es la creatividad. Ahora bien, para llegar a eso, antes tienes que conocer cómo funciona tu idioma, qué normas lo rigen, qué significados tienen las palabras que usas… Es decir, debes conocer las reglas del juego para poder saltártelas, para poder romperlas y crear otra cosa. Para hacerlo crecer.

¿Qué les dirías a todas las personas que están empezando a escribir?
Que se sientan libres, que no tengan miedo de contar cualquier cosa, por mucho que les digan que es un disparate. Que no se marquen modelos ni metas porque lo suyo es que busquen su propio camino; que no se sujeten a estilos ni a normas. Que jueguen, que exploren. Y que se diviertan mucho.

¿Añadirías alguna otra categoría al libro además de léxico, gramática y ortografía?
Mmm… Sí, pero no sé cómo llamarlo. De hecho, algunas cosas ya se apuntaban. Un espacio donde poder contar cosas interesantes del español, pero que no fueran tan normativas. En la línea del cuento del origen de la eñe o del signo de interrogación, por ejemplo. Creo que son temas bonitos, que llaman la atención y que ayudan a conocer aún más nuestro idioma. Quizá algo de etimología o de historia de la lengua… Aunque, pensándolo bien, quizá tendría que formar parte de otro libro diferente.

¿Cómo se te ocurrió la idea de darle vida a las palabras de una forma tan original?
Fue una idea común entre Yorokobu y yo. Yo empecé a escribir los relatos en 2013. Apenas 3 años antes, la Academia había lanzado su nueva Ortografía y la polémica de ciertos cambios que se indicaban allí (quitar la tilde de ‘solo’, los monosílabos ortográficos, etc.) seguía muy viva. Además, veíamos que tanto lectores como redactores de la revista no tenían muy claro que había cosas que ya no se hacían así, de modo que pensamos en hablar sobre ello en la revista. La cuestión era que si lo hacíamos de una manera convencional aquello podía ser un rollo mortal. Además, para instructiva ya está la RAE. Y pensamos: ¿por qué no lo hacemos a la manera de Yorokobu? ¿Por qué no hacemos lo que nos tanto nos gusta: contar historias? Y eso fue lo que hicimos. Enseguida recordé lo que hacían los fabulistas: inventarse un cuento para dar una enseñanza. Yo hice lo mismo: tratar de atrapar al lector con una anécdota, una narración corta que llamara su atención, y usarla para explicar una norma de ortografía. Es más fácil recordar algo si te hace gracia, si te sorprende. Los relatos funcionan, salvando las distancias, como una regla nemotécnica más larga de lo habitual. El final de la historia ya lo conocéis.

En este libro tratas temas muy controvertido y muy actuales, como pueden ser el machismo, la homofobia, etc. ¿En algún momento pensaste que te estabas metiendo en terrenos un poco pantanosos? ¿Hubo algún relato descartado por esta razón?
Sí, alguna vez lo pensé. Pero, como te dije antes, cuando escribes no debes tener miedo. No debes autocensurarte. Mejor que lo hagan otros, si eso tiene que ocurrir. De todas maneras, creo que trato esos temas desde el humor, pero con mucho respeto. No llegué nunca a dejar de escribir ningún cuento por miedo a cómo fuera recibido, pero sí fui consciente en alguno de que me estaba metiendo en un jardín un poquito delicado. Como el que titulé Aquí cabemos todos (y todas), que habla sobre el uso del masculino como género no marcado en español.

Hablando de machismo, ¿consideras que existen ocasiones donde el lenguaje invisibiliza a las mujeres? ¿Estaría en algún caso justificado hacer plurales en femenino?
Mmm, es un tema delicado. Por una parte, entiendo la postura feminista que busca que la mujer sea más visible en el lenguaje. Pero es que yo me siento incluida en ese masculino neutro que comentaba antes. Cuando alguien me dice: “Los humanos podemos hacer cosas increíbles”, yo no me siento fuera porque no hayan dicho “y las humanas”. Pero entiendo que es necesario en ocasiones “forzar” un poquito al idioma para que se nos vea más. Entiendo la voluntad de muchas personas por querer usar un lenguaje más inclusivo (que no es duplicar “todos y todas”, “compañeros y compañeras”, etc.). Ahora bien, creo que el camino del cambio no va de la lengua a la sociedad, sino que es al revés: de la sociedad a la lengua. Si los hablantes no adoptamos (o abandonamos, según los casos) ciertas maneras de decir (el caso de usar la terminación -e para designar lo que no es ni masculino ni femenino: amigues, elles, niñes…; o que “zorra” deje de ser un insulto contra la mujer, por ejemplo) no pasarán nunca al lenguaje por mucho que mandemos cartas a la RAE pidiendo ciertos cambios. Es decir, o cambiamos nosotros como sociedad o no lo hará nuestra lengua. Otra cosa es empezar a usar en femenino palabras que hasta ahora solo hacían referencia a lo masculino. Hablo, en concreto, de profesiones. No es que no se pueda decir “generala”, por ejemplo, es que hasta ahora no ha habido ninguna mujer con ese rango en el ejército. Empecemos a decirlo en lugar de “la general”, merecemos ser visibles en esos terrenos. Por ahí voy cuando digo que hay que “forzar” un poco a la lengua.

Podemos observar que escribes también sobre la variedad de insultos que existen en nuestra lengua, la etimología y los refranes. ¿Hay algún rincón de la lengua española sobre el que quieras escribir en un futuro?
Me gustaría contar algunas cosas que tienen que ver con la historia del español: cómo nace, por qué escribimos ce, ci, pero za, zo, zu… ese tipo de cosas. Pero primero necesito documentarme mucho y muy bien, porque hay cosas que no son sencillas de explicar. Como digo siempre, permanezcan atentos a sus pantallas.

¿Qué fue lo primero que pensaste al recibir el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes? ¿En quién pensaste?
Fue un sorpresón tan grande que no fui muy consciente de la calidad y la grandeza del premio que me habían dado. Solo cuando la gente empezó a felicitarme y a decirme, “tía, ¡que has ganado el Delibes!” fue cuando realmente me di cuenta de su importancia. Y no es que me pareciera antes un premio insignificante, en absoluto. Es que nunca pensé que yo pudiera ganarlo. Inmediatamente pensé en mi familia, en mi marido y en mis hijas. En las ganas tan grandes que tenía de contárselo (cuando me llamaron para anunciármelo, Javi estaba trabajando y las chicas estaban en clase). Pero durante todo este año, tanto en las presentaciones del libro como en la gala del premio, a quien tenía muy presente todo el rato era a mi padre, que murió hace unos años, y en cuánto hubiera disfrutado de todo esto. Y en una profesora de Lengua que tuve cuando estaba en el colegio, que fue la que me metió el gusanillo de la filología y por quien acabé estudiando esa carrera. También murió hace ya tiempo. Creo que le hubiera hecho sentir muy orgullosa ver hasta dónde había llegado.

En el libro haces referencia a personajes famosos. ¿Crees que aquellas personas que admiramos influyen en nuestra manera de expresarnos?
Quizá no de una manera consciente, pero algo sí. Quién no ha imitado alguna vez expresiones, giros, maneras de decir de personas a las que admira. O a las que no admira, pero le hacen gracia…

¿Crees que la forma de expresarse de los jóvenes (por ejemplo, abusando de en plan u o sea) puede perjudicar al lenguaje o lo consideras más una moda pasajera?
Yo creo que cosas como “en plan” son modas pasajeras. También en mi generación se abusaba del “chachi”, del “mola”, del “paso”… Pocos dicen ahora estas expresiones, a no ser que sean maduritos interesantes como yo, jajaja. Otra cosa son las muletillas, como el caso de “o sea”. Eso es un peligro al que todos estamos expuestos. Todos usamos muletillas. El problema es abusar de ellas. Eso sí empobrece, más que nuestro lenguaje, nuestra expresión, nuestra comunicación.

¿Qué te ha aportado personalmente el escribir?
Pues, cuando alguien que tiene un síndrome del impostor tan agudo como el mío y que nunca se ha creído gran cosa ni que ha tenido nada en lo que destacar, escribir supone un besito en el orgullo, no sé cómo expresarlo. Una habilidad que no todos tienen y que me hace sentir muy orgullosa y muy miedosa a la vez, porque a mí no me gusta nada destacar. Me gusta mi anonimato, me da seguridad no saberme expuesta. Dejando de lado esos pequeños rasgos de ego que te comento, escribir me ayuda a ordenar mis ideas, a liberar pensamientos, a dejar salir historias que bullen en mi cabeza … Es mi manera de conectar mi mundo con lo que hay ahí fuera.
Y también me deja ser libre, vencer la timidez y expresar sentimientos, vivencias y sueños que quizá no me atrevería a contar de viva voz.

¿En qué grado crees que estudiar filología ha mejorado tu trabajo?
Pues, mira, para no haber ejercido jamás la filología, me ha regalado un trabajo como periodista, un libro de relatos y un premio. ¿Hubiera pasado lo mismo si en lugar de esa carrera hubiera hecho Documentación o Biblioteconomía? No lo sé, quizá sí. Pero gracias a que era filóloga, mis compañeros en Anuncios, la primera revista en la que trabajé como documentalista y auxiliar de redacción, me pedían que les ayudara a corregir textos, a resolver sus dudas lingüísticas y a leer con más ánimo los relatos que presentaba a algunos concursos (sin ningún éxito, debo decir). Algunos de esos compañeros son hoy mis jefes. Que ahora escriba en Yorokobu es gracias a esa formación como filóloga, porque no estudié periodismo. Así que yo diría que estudiar filología fue algo muy positivo que solo ahora soy capaz de ver.

martes, 5 de noviembre de 2019

Encuentro literario con Alba López Paredes

Los días 4 y 5 de noviembre de 2019, los cursos de 2º de ESO mantuvieron una charla coloquio y diversas actividades con la escritora Alba López Paredes. La autora de las sagas de novelas infantiles y juveniles La leyenda de Noa y Nándidor departió sobre lectura, escritura, fantasía y ciencia ficción.


miércoles, 9 de octubre de 2019

Presentación de El Quijote, símbolo universal

El miércoles 9 de octubre de 2019, se presentó en la casa Revilla el libro El Quijote, símbolo universal, original de la catedrática de Lengua castellana y Literatura María Luisa Rodríguez Antón y que ha sido publicado por la editorial sevillana Renacimiento.

La presentación corrió a cargo Carmen Muñoz Miguel, catedrática de Lengua castellana y Literatura del IES Parquesol, que introdujo a la autora, comentó su amistad, glosó su producción literaria, su labor docente y su faceta cultural en Bolivia y Brasil.


María Luisa Rodríguez y Carmen Muñoz

La autora del libro expuso sus diferentes contenidos y centró su intervención en la exaltación que El Quijote hace del amor, la libertad y la justicia, así como en la importancia del optimismo y la fantasía del héroe para superar los momentos de soledad, incomprensión y desprecio que le toca vivir. El volumen recoge las reflexiones de la autora durante 15 años sobre esta clásica obra de la literatura española y constituye una invitación a su relectura.


viernes, 14 de junio de 2019

Nivel 5 en la certificación de competencia digital «CoDiCe TIC»

El 13 de junio de 2019, en el Boletín Oficial de Castilla y León aparecía la Orden EDU/554/2019, de 4 de junio, que resolvía la obtención de la certificación del nivel de competencia digital «CoDiCe TIC». El IES Parquesol ha logrado el Nivel 5. Esta certificación mide la integración de las tecnologías de la información y la comunicación en los centros educativos no universitarios.

martes, 26 de enero de 2016

Visita guiada a la Real Academia Española

El 26 de enero de 2016, el Departamento de Lengua Castellana y Literatura realizó una visita guiada a la Real Academia Española.

Se asistió a la Sala Rufino José Cuervo para ver el vídeo La casa de las palabras y, a continuación se pasó por la Sala de Directores, por la Sala de Plenos -en la que se reúnen semanalmente  los académicos de número para tomar decicisones sobre la institución- y por la Biblioteca con los legados de Antonio Rodríguez-Moñino y Dámaso Alonso.

También se recibieron diversas informaciones en el Salón de Actos de la Docta Casa y se hizo una foto de grupo en la escalera junto a la estatua de Quevedo.

El Departamento de Comunicación de la Real Academia Española dirigió todo el recorrido y esta visita se complementó con el trabajo previo de una ficha con datos sobre la institución y su estructura, la vida de las palabras en el Diccionario de la Lengua Española,  informaciones sobre las diferentes salas que se iban a visitar y la presencia del trabajo académico en las tecnologías con su acceso desde la página web, el Departamento "Español al día", el uso de perfiles en Facebook y Twitter, el uso de bancos de datos como el Corpes XXI y las aplicaciones para la consulta del diccionario desde dispositivos móviles.



La cuenta de Facebook de la Real Academia Española recogía el mismo 26 de enero de 2016, un testimonio gráfico de la visita.

Fue una experiencia agradable que permitió acceder a los bienes culturales, combinar la tradición lingüística y literaria con las nuevas tecnologías y conocer la visión reposada e inteligente de la institución.

viernes, 15 de mayo de 2015

Presentación






       La biblioteca es un servicio común, básico y gratuito, que gestiona de forma centralizada todos los fondos documentales y bibliográficos -en formatos diversos- con el propósito de contribuir de forma a la formación de todos los componentes de la comunidad educativa del I.E.S. Parquesol. 

  • APERTURA
MAÑANAS: de lunes a viernes: de 8.30 a 14.30 ininterrumpidamente.


TARDES: de lunes a jueves: de 16.30 a 19.00











  • Política de PRÉSTAMOS Y DEVOLUCIONES

HORARIO: exclusivamente de lunes a viernes de 11:10 a 11:35 (RECREO)


Se pueden disponer de tres préstamos al mismo tiempo.

LAS REVISTAS se prestan por un periodo de 7 días, prorrogable por otro tanto. Nunca se presta el número del mes en curso.

LOS LIBROS se prestan por un periodo de 15 días, prorrogable por otro tanto, siempre que no se haya peticiones en lista de espera.

LOS VIDEOS Y DVS se prestan por un periodo de 7 días, siempre que se ajusten a la edad de los alumnos
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  • NORMAS DE USO 

Sobre el modo de estar en la sala de lectura

1. Se debe guardar silencio. Si has de comunicar algo a alguien, hazlo en tono bajo para que no rompa el silencio.

2. Está prohibido tomar cualquier tipo de alimento, pipas, etc. o bebidas que puedan derramarse o manchar.

3. No está permitido escribir o subrayar los libros.

4. Cuida el mobiliario y el conjunto de recursos, evitando que se ensucien o deterioren innecesariamente.

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Normas de uso





  • Sobre el modo de estar en la sala de lectura
1. Se debe guardar silencio. Si has de comunicar algo a alguien, hazlo en tono bajo para que no rompa el silencio.
2. Está prohibido tomar cualquier tipo de alimento, pipas, etc. o bebidas que puedan derramarse o manchar.
3. No está permitido escribir o subrayar los libros.
4. Cuida el mobiliario y el conjunto de recursos, evitando que se ensucien o deteriores innecesariamente.
  • Sobre el préstamo de fondos
5. Es obligatorio presentar el carné de la biblioteca para hacer uso del servicio de préstamo.

6. El carné de la biblioteca es intransferible, por lo que nadie podrá sacar ningún préstamo con el carné de otro usuario, sólo con el propio.
7. Los fondos deben ser devueltos dentro de los plazos que fijan las normas o el usuario podrá ser sancionado por un determinado periodo de tiempo de privación de este servicio.

8. Quien deteriore por un uso incorrecto o pierda una obra, está obligado a reponerla.